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El honor es mío

Ojalá tuviese la capacidad de expresión que tiene el vino para poder agradecer con palabras lo que siento ahora mismo. Recibir un reconocimiento siempre es motivo de honra, pero en este caso, es inmenso el honor que siento tras haber sido nombrado Alcaide de Honor del Museo Provincial del Vino de Peñafiel.

Me siento tremendamente agradecido a todos de todo corazón, desde la Diputación de Valladolid, con su Presidente, Conrado Íscar a la cabeza, a todos los alcaldes donde se encuentran nuestras bodegas y viñedos, a las denominaciones de origen, a todos los integrantes de la gran familia empresarial que formamos y a todos los magníficos amigos que se han cruzado en nuestro camino en todos estos años.

Es especial este reconocimiento por muchos motivos, pero es realmente gratificante recibirlo en Peñafiel, en el Museo Provincial del Vino, que tantas veces he visitado. Es un honor sentirse querido en la tierra en la que uno ha crecido. También es especial por haberlo recibido junto a dos grandes personas, Enrique Cornejo y Marta Robles. Amigos del vino y, por supuesto, amigos de Matarromera.

Recibo con orgullo el compromiso de ser embajador de Valladolid, de sus vinos, de sus gentes, de la cultura y el arte que cada día emanan de esta tierra. Es algo que llevo haciendo desde siempre que, a partir de ahora, haré con mayor honor.