carlos moro apuesta por la sostenibilidad - bodega emina

Sin convicción nada es posible

Hace unos días tuve la oportunidad de compartir unos minutos con Miguel Ángel Domínguez en La entrevista de Radio 5 en la que pudimos charlar sobre nuestro compromiso en sostenibilidad.

 

Tal y como titulamos este post, sin convicción nada es posible. No podemos dar pasos firmes en ninguna dirección si todos y cada uno de los que caminamos juntos no estamos convencidos de lo beneficioso de llegar a la meta. En este caso, nuestra apuesta por hacer lo que mejor sabemos hacer es nuestro compromiso expreso de cuidado y máximo respeto por el medio ambiente.

EMINA, UN PROYECTO EMOCIONANTE

Tras la visita del Ministro Luis Planas a Bodega Emina, para conocer nuestro proyecto de futuro, se nos relaciona, cada vez más, como ejemplo de respeto por el entorno, pero este no es más que el resultado de muchos años de incesante trabajo.

Desde los inicios, desde esos primeros pasos de Bodega EMINA, en Ribera del Duero, tuvimos en mente la idea del cuidado y el respeto por la naturaleza, por el entorno y el paisaje, por crear una bodega sostenible. Matarromera, la primera bodega, ya lo era, pero con EMINA quisimos añadir a la ecuación, todas las variables posibles vinculadas con la sostenibilidad. Así vimos nacer el Primer Proyecto Integrado de Desarrollo Sostenible de una bodega en el mundo.

EMINA es una bodega en la que se genera más energía de la que se consume, en la que se apuesta por el reciclaje en todas sus formas, que está comprometida con las calderas de biomasa, que cree en la diversificación a través del aprovechamiento de coproductos (por ejemplo la extracción de polifenoles) y que confía en la innovación como camino hacia un futuro mejor.

Pero nunca nos hemos conformado con el resultado obtenido, instalamos la primera caldera de biomasa en una bodega y fuimos pioneros en el cálculo de la huella de carbono. Este tema es particularmente interesante, doce años después de su consecución. EMINA Verdejo, uno de nuestros vinos blancos que elaboramos en Medina del Campo (D.O. Rueda) fue el primer producto español certificado por AENOR en el cálculo de la huella de carbono.

En este sentido, Emina Ribera es la punta de lanza. Nuestra bodega de Valbuena es la primera en la que se implantan todo este tipo de medidas, en la que primero se apuesta por la I+D+i, en la que primero se apostó por sistemas de autoproducción de energía para reducir el consumo externo… Y desde allí, trasladamos el éxito al resto de bodegas que forman el grupo, a Matarromera, a Cyan, a Valdelosfrailes, a Carlos Moro o, por supuesto, a Bodega Emina Rueda.

ENERGÍAS RENOVABLES

También fuimos precursores en materia de energías renovables. En 2006 instalamos las primeras placas fotovoltaicas y, desde entonces, año tras año, hemos visto crecer cuantitativa y cualitativamente esta forma de energía. Ahora, casi 20 años después, estamos recogiendo los frutos de estas inversiones tan importantes. Hablamos de una forma de sostenibilidad para el planeta, pero también económica y empresarial (más teniendo en cuenta los actuales precios de la luz).

Un ejemplo del beneficio empresarial en este aspecto es que, gracias a nuestra apuesta, ahora somos capaces de contener los costes y que estas variaciones no repercutan en el precio de nuestros productos y que estos puedan llegar en las mejores condiciones, con precios razonables y sensatos.

INVESTIGACIÓN, DESARROLLO E INNOVACIÓN

En términos de I+D+i, debido a mis antecedentes de ingeniería y desarrollo de sistemas, siempre hemos creído en la evolución de todos los procesos, y para ello es necesario invertir mucho tiempo y dinero en innovación. El departamento de I+D+i que tiene su sede en Bodega EMINA fue uno de los primeros y más importantes del sector, con más de 100 proyectos oficiales en su haber. Proyectos de todo tipo, de sostenibilidad, de aplicación de energía, de viticultura e ingeniería… Todos ellos nos llevaron a recoger el Precio Nacional de Innovación 2016 de manos de S.M. el Rey D. Felipe VI.

Nuestro principal deseo es hacer los mejores vinos del mundo y, por ello, hemos apostado siempre por lo mejor: lo mejor en el viñedo, lo mejor en nuestras bodegas, lo mejor en todos y cada uno de los procesos… Así hemos conseguido ser pioneros y marcar un ritmo y un camino que muchos han seguido después. Un claro ejemplo de esta tendencia es nuestra adhesión a la International Wineries for Climate Action, en la que únicamente hay cuatro bodegas españolas y que EMINA fue la segunda en adherirse.

Es aquí donde cobra sentido el título de este post. Sin convicción nada es posible. Creemos que llegará un momento en el que todo este esfuerzo sea rentable económicamente, pero no olvidemos que ya lo es en términos de sostenibilidad.

Tal y como comentaba con Miguel Ángel en esta entrevista, estamos en contacto constante con la naturaleza y podemos sentir el viento, el sol, los cambios de temperatura, las lluvias y ver como todo afecta a la viña. Esta es una de las plantas más inteligentes que existen, es capaz de adaptarse y sobrevivir en condiciones casi extremas, pero no hay que hacerla sufrir. Este contacto directo con la tierra, con el medio ambiente, con nuestro entorno, nos lleva a cuidar al máximo el viñedo, a conseguir mejores uvas, las más adecuadas, a obtener viñedos excelentes y elaborar con ellos los mejores vinos. Vinos únicos, vinos capaces de emocionarnos, como el nuevo Emina Emoción. Productos extraordinarios en los que podemos comprobar, en primera persona, que dentro de una botella de vino hay mucho más que simplemente vino.