Reinventando nuestras capacidades

En primer lugar, quiero enviar un mensaje de apoyo y de ánimo para todas las personas directamente afectadas por el COVID-19. Por delante, otros quince días de confinamiento y el Gobierno echó ayer el cierre a toda actividad no esencial. Sin duda, estamos viviendo una experiencia que nos marcará y la toma de decisiones que estamos llevando a cabo definirá nuestra hoja de ruta de los próximos años. Porque cuando esto pase, que pasará, nuestras empresas no serán las mismas. Pero nosotros tampoco.

En la  situación actual nadie saldrá reforzado, pero sí podemos superar el efecto adverso si nos organizamos mejor. Desde hace muchos años, los cambios no son lentos y progresivos, sino acelerados, hasta el punto de poner en riesgo la estabilidad de muchas empresas y de los puestos de trabajo. La situación actual agudiza este hecho puesto que ha llegado de forma drástica.

En este sentido, las capacidades que permiten adaptarse, aprender con rapidez, estar constantemente informado e interpretar los cambios se han vuelto indispensables. Estas son las capacidades que debería tener el ser humano para enfrentar el siglo XXI y de las que habla hace años el neurocientífico Howard Gardner sin atisbar la que se nos venía encima. Pues bien, urge contar con ellas YA en nuestras empresas:

  1. MENTALIDAD DISCIPLINADA. En estos momentos, en los que la información es infinita, una mente disciplinada se hace más importante que nunca. Es necesario filtrar lo que es importante y descartar lo que no es relevante.
  2. MENTALIDAD SINTETIZADORA. Se necesita de un criterio formado para decidir a qué poner atención y qué ignorar.
  3. MENTALIDAD CREATIVA. En este punto me viene a la cabeza la empresa italiana que ha transformado una máscara de esnórquel en un respirador para los enfermos del COVID-19, o la empresa de calzado de Arnedo (La Rioja) que se ha transformado en una industria de producción de material sanitario.
  4. MENTALIDAD RESPETUOSA. Prioricemos el respeto por aquellas personas que tienen un origen y creencias distintas a nosotros. Como decía el periodista Alsina en uno de sus monólogos de su diario de la pandemia, «esto ya no nos suena a chino».
  5. MENTALIDAD ÉTICA. Excelencia, compromiso y ética.

A estas cinco anteriores, yo incluyo MENTALIDAD SOCIAL, la necesidad que tenemos como individuos de aportar nuestro granito de arena para preservar la salud de empleados, proveedores, clientes y el entorno geográfico y físico en el que nos encontramos

Ahora el desafío radica en unir todas estas mentalidades, sobre todo, cuando nuestro sentido del tiempo y del espacio se ha visto tan alterados, cuando los mercados están como están y la tecnología y material son bienes limitados. Entonces, la única fuerza somos las personas. Aquí es donde recae el desafío del buen trabajo.
En este sentido, me siento orgulloso del equipo que hemos formado durante todos estos años en Bodegas Familiares Matarromera. La emergencia sanitaria nos ha obligado a poner en el foco en otras prioridades, en otras tareas y bajo otras circunstancias. Es el caso, por ejemplo, de nuestra compañera Fabiola quien, a mano, está fabricando 50 mascarillas diarias. O de Víctor Vendrell, doctor en Biología Molecular y Fisiología Celular, quien desarrolla para la compañía proyectos de microbiología y biocontrol y que ha pasado de analizar levaduras y micorrizas a investigar acerca del coronavirus COVID-19, con el objetivo de aportar valor a la compañía. También, nuestro equipo de operaciones ha transformado la elaboración de nuestros destilados en soluciones hidro alcohólicas. Y seguiremos preservando el trabajo y la salud de todos. Y nos adaptaremos.Y, de ésta, saldremos. Mucho ánimo.