ACOMPÁÑAME

Nuestro esfuerzo es la mejor respuesta

Desde Bodegas Familiares Matarromera comunicamos ayer nuestro plan de acción de apoyo al sector de la hostelería. Se trata de un conjunto de medidas para que puedan iniciar su actividad con menores costes. Dichas acciones, discutidas y aprobadas por nuestro Comité de Dirección, suponen un gran esfuerzo por parte de nuestra compañía. Bueno, más que grande diría que enorme. Pero estamos completamente seguros de que es la mejor respuesta que podemos adoptar teniendo en cuenta la situación actual que estamos viviendo. Creemos que tenemos la ‘responsabilidad’ de ayudar en primera instancia a quienes forman la columna vertebral de nuestro negocio: distribuidores, restauradores, vinotecas, establecimientos especializados… Desde Bodegas Familiares Matarromera queremos hacer todo lo posible para que esta cadena de valor vuelva a fluir de la mejor manera posible. Por eso, nuestro departamento de Comunicación ha trabajado en la campaña #RestauremoslaVida que os comparto más abajo. No dejemos de celebrar las cosas buenas de la vida en un restaurante y, si es posible, acompañados de un buen vino. ¡Salud!

 

 

Unidos por la tecnología

Así son ahora las reuniones para todos y más necesarias, si cabe, que nunca. Primero, porque seguimos trabajando; y segundo, porque necesito sentir cerca a mi equipo. Entre todos seremos más fuertes, más positivos y dispondremos de mayor capacidad de adaptación. La distancia social que se nos recomienda, y se nos obliga, no es fácil. Aprovechemos la tecnología. Hablar con los nuestros mediante cámaras y reduciendo los mensajes de texto es fundamental en este contexto porque se parece más a la comunicación frente a frente. Aprovechemos para hablar con nuestros clientes, consumidores y otros grupos de interés, desde un punto de vista más humano. Más que nunca la prioridad somos las personas. Yo me siento muy afortunado del equipo que tengo. Estoy muy orgulloso de todos, de cómo están afrontando esta situación: desde el personal que sigue cuidando del campo, hasta los compañeros de bodega que mantienen el nivel de calidad de nuestros vinos, pasando por todos los que echamos horas y horas desde casa. Estoy muy orgulloso de cómo están desafiando a la adversidad para demostrar la enorme calidad humana que tienen. Son un equipo fantástico. Justo ahora salen a relucir los valores: empatía, humildad, esfuerzo, coraje… Y todo esto, nos hace estar más unidos que nunca.

Reinventando nuestras capacidades

En primer lugar, quiero enviar un mensaje de apoyo y de ánimo para todas las personas directamente afectadas por el COVID-19. Por delante, otros quince días de confinamiento y el Gobierno echó ayer el cierre a toda actividad no esencial. Sin duda, estamos viviendo una experiencia que nos marcará y la toma de decisiones que estamos llevando a cabo definirá nuestra hoja de ruta de los próximos años. Porque cuando esto pase, que pasará, nuestras empresas no serán las mismas. Pero nosotros tampoco.

En la  situación actual nadie saldrá reforzado, pero sí podemos superar el efecto adverso si nos organizamos mejor. Desde hace muchos años, los cambios no son lentos y progresivos, sino acelerados, hasta el punto de poner en riesgo la estabilidad de muchas empresas y de los puestos de trabajo. La situación actual agudiza este hecho puesto que ha llegado de forma drástica.

En este sentido, las capacidades que permiten adaptarse, aprender con rapidez, estar constantemente informado e interpretar los cambios se han vuelto indispensables. Estas son las capacidades que debería tener el ser humano para enfrentar el siglo XXI y de las que habla hace años el neurocientífico Howard Gardner sin atisbar la que se nos venía encima. Pues bien, urge contar con ellas YA en nuestras empresas:

  1. MENTALIDAD DISCIPLINADA. En estos momentos, en los que la información es infinita, una mente disciplinada se hace más importante que nunca. Es necesario filtrar lo que es importante y descartar lo que no es relevante.
  2. MENTALIDAD SINTETIZADORA. Se necesita de un criterio formado para decidir a qué poner atención y qué ignorar.
  3. MENTALIDAD CREATIVA. En este punto me viene a la cabeza la empresa italiana que ha transformado una máscara de esnórquel en un respirador para los enfermos del COVID-19, o la empresa de calzado de Arnedo (La Rioja) que se ha transformado en una industria de producción de material sanitario.
  4. MENTALIDAD RESPETUOSA. Prioricemos el respeto por aquellas personas que tienen un origen y creencias distintas a nosotros. Como decía el periodista Alsina en uno de sus monólogos de su diario de la pandemia, «esto ya no nos suena a chino».
  5. MENTALIDAD ÉTICA. Excelencia, compromiso y ética.

A estas cinco anteriores, yo incluyo MENTALIDAD SOCIAL, la necesidad que tenemos como individuos de aportar nuestro granito de arena para preservar la salud de empleados, proveedores, clientes y el entorno geográfico y físico en el que nos encontramos

Ahora el desafío radica en unir todas estas mentalidades, sobre todo, cuando nuestro sentido del tiempo y del espacio se ha visto tan alterados, cuando los mercados están como están y la tecnología y material son bienes limitados. Entonces, la única fuerza somos las personas. Aquí es donde recae el desafío del buen trabajo.
En este sentido, me siento orgulloso del equipo que hemos formado durante todos estos años en Bodegas Familiares Matarromera. La emergencia sanitaria nos ha obligado a poner en el foco en otras prioridades, en otras tareas y bajo otras circunstancias. Es el caso, por ejemplo, de nuestra compañera Fabiola quien, a mano, está fabricando 50 mascarillas diarias. O de Víctor Vendrell, doctor en Biología Molecular y Fisiología Celular, quien desarrolla para la compañía proyectos de microbiología y biocontrol y que ha pasado de analizar levaduras y micorrizas a investigar acerca del coronavirus COVID-19, con el objetivo de aportar valor a la compañía. También, nuestro equipo de operaciones ha transformado la elaboración de nuestros destilados en soluciones hidro alcohólicas. Y seguiremos preservando el trabajo y la salud de todos. Y nos adaptaremos.Y, de ésta, saldremos. Mucho ánimo.

La clave: ser prudentes y optimistas

Son varios los medios que me preguntan en estos días de qué manera va a influir la crisis del coronavirus al sector del vino. Sin duda estamos ante una situación rotunda por lo extraordinaria de la misma, por su choque inesperado y porque nos afecta directamente a las personas, a nuestra vida y, por consiguiente, a la vida de las propias empresas e instituciones. Esta crisis va a afectar de forma muy negativa, puesto que ya ha afectado a todas las vías de comercialización: hostelería, tiendas, hoteles… Pero, además, la crisis es global y afecta directamente a la exportación dejando pocas vías al sector.

Pese a esta realidad, considero que tenemos que dar un mensaje prudente, optimista y poner a disposición de los consumidores nuestra tienda online, en la que podrán seguir adquiriendo nuestros vinos con total seguridad y sin salir de casa. En nuestro caso, llevamos años trabajando nuestro posicionamiento online y nuestra colaboración con otros Marketplaces y, en estos momentos, es una alternativa positiva y necesaria.

El ser humano ha logrado salir adelante a lo largo de los siglos por su capacidad de adaptación y reinvención. En una situación tan terrible como la actual, nadie puede salir reforzado pero sí se superará antes el efecto adverso si logramos organizar mejor nuestra estructura, analizar y tomar las mejores decisiones y adelantarnos en las medidas.

Nuestro particular homenaje a la gastronomía asturiana

Nuestras bodegas tienen una misión y ésta pasa por ofrecer al consumidor productos de primer nivel. Hoy he tenido el placer de presentar, junto a nuestro amigo y colaborador Distribuciones Disceas, las primeras jornadas gastronómicas ‘Nuestres Fabes con Carlos Moro’. Se trata de una bonita iniciativa que parte de nuestra bodega de la DOCa Rioja y con la que se pretende rendir homenaje y poner en valor uno de los productos tradicionales más representativos de esta tierra y admirado fuera de nuestras fronteras. En total, 59 restaurantes de toda la geografía asturiana han diseñado con mucho mimo un menú con las fabes como protagonistas y nuestro CM 2016, uno de los vinos más característicos de nuestra bodega riojana. Desde aquí quiero agradecer la implicación y experiencia de Silverio Argüelles, y sobre todo, la aceptación inmejorable de los hosteleros asturianos. Estoy seguro de que nuestras jornadas se van a consolidar en el tiempo y servirá de acicate para poner en valor nuestra gastronomía española.