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Los valores de la empresa.

Siempre es motivo de orgullo que se valore el trabajo y esfuerzo que día a día realizamos. Ayer tuve el inmenso honor de recibir el Premio Corporate en la categoría de Valores en la Empresa.

Valores. Esta no es una palabra más. Siete letras que dicen mucho de la calidad humana y de la ética y la moral del individuo. Los valores que recibí de mis padres, de mis abuelos, de mis tíos, en definitiva, de la familia, han marcado el pasado, el presente y el futuro, no solo de la empresa, sino de mi vida.

Lo que hoy somos, lo que hoy Bodegas Familiares Matarromera es, es un compendio de esfuerzo, trabajo, dedicación y, por supuesto, valores. Esto es una gran responsabilidad en la que estamos, cada día, inmersos. Nuestro objetivo, desde siempre, ha sido elaborar grandes y excelentes vinos, pero ahora, para hacerlo, hay que recorrer múltiples caminos. Este camino hoy se traduce en términos de innovación, de sostenibilidad, de digitalización, pero también de ilusión, sueños y esfuerzo.

Recibimos este premio los que hoy formamos esta gran familia, pero es mérito de todos y cada uno de sus integrantes, desde aquel lejano 1988 que cada vez, está más cerca.

El sabor de la tradición

No es ningún secreto, muchos de los que me conocéis, sabéis de mi gran afición por la gastronomía y, en concreto, por el queso.

Hoy he tenido el inmenso honor de participar en la inauguración de VallaQueso, el primer encuentro de Queserías de Valladolid en unas jornadas que se antojan, cuanto menos, deliciosas. Mi historia y la de mi familia también están muy vinculadas con el queso. Y es que, no solo de vino vive el hombre… La provincia de Valladolid y la comunidad de Castilla y León son grandes productoras de quesos y espero que jornadas como esta, pongan en valor, aún más, el valor y potencial de estas auténticas joyas gastronómicas. Desde 1983, cuando edité el primer libro sobre Los Quesos de Castilla y León, han sido otras 3 las publicaciones que he tenido el placer de editar. Pero este no ha sido el final de este camino. Con la llegada de Matarromera y, en concreto, de EMINA, y gracias siempre al equipo maravilloso de profesionales que formaban y forman el Departamento de I+D+i, hace unos años pudimos disfrutar de un EMINA al Verdejo.

Siempre que puedo, visito queserías porque mi interés y afición por este grandioso alimento tiene ya muchos años conmigo. Mis padres ya eran aficionados a los grandes quesos de Valladolid y yo también heredé esa pasión que, por supuesto, regalé a mis hijas. Estamos ante un mundo maravilloso donde quesos, cuajadas, mantequillas… Esencia de la tradición gastronómica de Valladolid que hemos de aprovechar y sacar partido. Aquí tienen mucho que decir las marcas y su valoración como colectivo, juntos podemos y debemos hacer, cada uno por su sector. Hay que estar constantemente innovando, porque aunque partimos de la tradición, mejorar siempre es posible.

Aprender siempre es señal de éxito, y a mi me encanta aprender. Aprender más sobre queso, sobre su terminología, sobre su cata, sobre tipos nuevos… ¡Ha sido tan bonito aprender y hablar con estos 17 productores de quesos de Valladolid, que hoy se han dado cita en el Edificio La Granja…!

Mi más profundo agradecimiento a Alimentos de Valladolid y a la Diputación de Valladolid, y en concreto a nuestro Presidente, Conrado Íscar. Pero también a todas y todos los que han hecho posible esta maravillosa acción. Disfruta de los quesos de Valladolid con una copa de vino. ¿Qué mejor combinación?

 

 

 

 

Un sueño llamado Esencia

Es bonito mirar atrás y darse cuenta de que los valores e ideas que iniciaron un camino siguen latiendo más fuerte que nunca…

Hace más de tres décadas ese primer paso fue el inicio de un sueño del cual, a día de hoy, todavía no quiero despertar. Bodega Matarromera es el pasado, el presente y el futuro de mi familia y de mi tierra, de Valbuena de Duero. Producto de un legado impagable en forma de conocimiento y amor por el viñedo y por la tierra, de respeto e ilusión, de tesón y esfuerzo… Desde que recogí el legado de mi padre sentí la responsabilidad de preservar el valioso pasado y construir un ambicioso futuro. Tras 30 años de éxitos vitivinícolas tomamos la decisión de parar para poder continuar con energías renovadas pero, sin duda, fieles a nuestra Esencia.

Esta palabra, Esencia, es sumamente importante, y es por eso por lo que el proyecto que presentamos hace unos días lleva este nombre. Esencia para poner en valor el respeto a todo lo que hemos sido. Esencia como homenaje a mis padres, a mis abuelos, a toda la familia y amigos que han hecho posible este sueño. Esencia porque la naturaleza es nuestra razón de ser y en ella se encuentra la vida, lo más básico, la Esencia. Esencia porque somos responsables de encontrar la excelencia en el futuro con la tradición y el legado que hemos recibido. Esencia porque es en el vino, en nuestra esencia, donde encontramos la genialidad, la longevidad y la sabiduría de los viñedos de Matarromera.

Es nuestro deber seguir buscando la excelencia y que esta sea el resultado del incansable trabajo de un equipo humano, de viticultores, de enólogos, de profesionales que, cada día, dan lo mejor de sí mismos para que podamos seguir brindando.

 

 

Nuestra cara más solidaria

Hace ya varias añadas que pusimos nombre a nuestra parte más solidaria que, desde mucho antes, ya vivía en nuestros corazones. La Fundación Carlos Moro de Matarromera es, desde su inicio, la vía a través de la procuramos hacer del mundo, un lugar más justo, saludable, equilibrado y sostenible.

Una de las acciones que venimos celebrando desde hace ya varios años es la Vendimia Solidaria, esta iniciativa pone de manifiesto los valores de nuestra fundación ya que combina tierra, trabajo en equipo, compromiso y solidaridad. En esta ocasión hemos contado con invitados de excepción con un fin solidaria y, además, inclusivo. Los vendimiadores corrieron bajo los emblemas de la Fundación Grupo Sifu y las empresas EuropeSnacks y Naturpellet que, divididos en equipos recogieron uvas que se transformaron en euros destinados a un proyecto de la Fundación Eusebio Sacristan de “Deporte inclusivo”.

La palabra que define estas acciones es satisfacción. Poder traer a nuestra tierra, a nuestra bodega, a personas de todas las edades, hacerles salir de la rutina y, además, colaborar en equipo con un fin solidario, es un regalo en estos tiempos de carreras y estrés. Con estas acciones transmitimos valores de esfuerzo, de cooperación y de solidaridad y no puedo más que agradecer a todos y cada uno de los implicados en esta acción y en las venideras. Está claro que seguiremos luchando, seguiremos apoyando, seguiremos sumando a aquellos que más lo necesitan. Es nuestra razón de ser, para eso estamos aquí.

Entre vino y literatura

Tras un año y medio algo incierto, es un honor volver a poner en marcha acciones como los Encuentros entre Vino y Literatura que periódicamente celebramos en nuestras bodegas. Curiosamente, el último encuentro lo celebramos el 7 de marzo del año 2020, apenas una semana antes de que “todo cambiase” por lo que, orgullosos, podemos decir que es uno de los pocos eventos que no han sufrido un aplazamiento.

Este fin de semana, un año y medio después, la literatura ha vuelto a nosotros (aunque nunca se fue de aquí), y la recibimos con una copa de vino en la mano… No hay mejor época para estos encuentros que estos días previos a la vendimia, cuando los viñedos nos regalan paisajes inolvidables y la uva está casi lista para ser vendimiada…

Son momentos como este los que ponen de manifiesto la necesidad social del hombre. Encontrar caras amigas y nuevos rostros en torno al vino, a la literatura, al arte y a la cultura es siempre un gusto y con invitados como Victor del Árbol, todo es más fácil, sin duda.

Tengo que decir que fue un encuentro muy agradable, muy personal y humano. Esto es algo que la cultura y en concreto la literatura siempre consigue. Los que me conocéis sabéis de mi pasión por la cultura, un valor que siempre he querido inculcar a mis hijas y que ahora veo reflejado en mis nietos. Precisamente ese término, la pasión, es el tictac que marca nuestro camino en Matarromera y que, curiosamente compartimos con Víctor. Sin duda me quedo con una frase suya “la pasión, la paciencia, la tierra, el saber hacer y valorar la calidad por encima de la cantidad, sin estas virtudes no se puede hacer ni un vino ni una buena novela”

Quiero aprovechar esta ocasión para darle las gracias a todos los asistentes a esta jornada en EMINA, Bodega protectora del arte y la cultura, donde espero, encontréis siempre vuestra casa.