Apostar por el enoturismo es apostar por la provincia

La apuesta por el enoturismo. Así se titula el capítulo de mi libro ‘Pasión por la Tierra, Pasión por la Empresa‘, dedicado a dicha actividad y en el que cuento cómo me he implicado, desde el principio de Matarromera, de forma muy activa en diferentes iniciativas. Creo que no procede aquí extenderme, pero sí conviene recordar que toda esta actividad nos ha valido, entre otros reconocimientos, la Medalla de Oro al Mérito Turístico. Pero lo importante es que hemos contribuido, desde nuestro nacimiento, no sólo a dar a conocer nuestras marcas y nuestros vinos, sino también a fomentar la cultura del vino, algo que a la larga repercute de forma positiva a todos: productores, consumidores, empresas de la zona… Es decir, hemos contribuido, en nuestra modesta medida, a dinamizar las zonas en las que llevamos a cabo nuestra actividad, especialmente en la Ribera del Duero. Es por ello que el pasado viernes recibimos en la recién renovada e icónica Bodega Matarromera al presidente de la Diputación, Conrado Íscar, para hacerle partícipe del nuevo proyecto enoturístico de Esencia Matarromera. Creo que nuestra nueva oferta refuerza los activos turísticos de la provincia en la zona. Permite, sobre todo, adentrarse en un lugar privilegiado, rodeado de historia, de terruño, de naturaleza, de patrimonio, de prestigio… Y, por supuesto, de vinos de calidad reconocidos a nivel internacional.

La Bodega ha sido fruto de un largo y cuidado proyecto de transformación para adaptarse al futuro y a las nuevas demandas del enoturista. En este sentido, Esencia Matarromera ha creado nuevos espacios exteriores e interiores como ‘El Jardín Varietal’, ‘La Plaza de la Balconada’ o la ‘Sala de los Insignes’, diseñadas para divulgar el mundo del vino desde un punto de vista lúdico y, por supuesto, con todas las medidas de seguridad indispensables en este tiempo. Todos estos espacios, nuestros viñedos y nuestros prestigiosos vinos se pueden disfrutar a través de las experiencias ‘Origen’ y ‘Legado’.

En breve arrancamos el periodo de vendimia, una época preciosa para visitar la Ribera del Duero y sus bodegas. Una vendimia que será, además, inusual por todas las medidas de seguridad que pondremos en marcha y que compartimos con el presidente de la Diputación el pasado viernes. Más allá de la normativa, desde la propia compañía, hemos diseñado un protocolo para proteger la salud de todos.

¡Cómo han cambiado las cosas! La última vez que Conrado Íscar nos visitó fue hace justo un año, en Bodega Emina. Ambos colaboramos en una preciosa iniciativa de la Fundación Carlos de Matarromera. Organizamos una vendimia solidaria junto con las jugadoras del Club Deportivo Balonmano Aula Cultural de Valladolid y la recaudación se destinó a un proyecto maravilloso de un centro educativo de Tudela de Duero. Ojalá la situación nos permita, cuanto antes, realizar iniciativas como ésta.